
¿Qué significa «traducción oficial»?
Cuando un documento en otro idioma va a presentarse ante una administración, un tribunal, una universidad u otra autoridad, normalmente no basta con trasladar su contenido. El organismo puede exigir una traducción oficial o certificada, es decir, acompañada de una certificación concreta y vinculada al documento traducido.
La traducción oficial abarca todo el documento: títulos, nombres, fechas, números, sellos, firmas, anotaciones manuscritas y, en su caso, la apostilla.
Sin embargo, no existe una regla de aceptación única para todos los países y organismos. La forma adecuada depende del tipo de documento, el país de expedición, el país de destino y los requisitos de la autoridad receptora.
Antes de enviar un documento para su traducción oficial, conviene comprobar que está completo, es legible y está debidamente legalizado.
Los documentos públicos extranjeros procedentes de un Estado parte del Convenio de La Haya suelen necesitar apostilla, salvo exención por un reglamento europeo, un acuerdo bilateral u otra disposición especial. Para documentos de otros países puede ser necesaria la legalización consular.
Los documentos privados pueden requerir certificación, legalización o un acta notarial previa, según cómo vayan a utilizarse. Un documento privado sin firma o sin certificar puede traducirse lingüísticamente, pero su traducción no adquiere automáticamente carácter oficial.
Una traducción oficial según el derecho griego no se acepta necesariamente de la misma forma en todos los demás países. La autoridad extranjera puede exigir:
- un traductor inscrito en su propio registro nacional,
- una traducción jurada o certificada judicialmente,
- la legitimación notarial de la firma,
- una apostilla sobre la certificación de la traducción,
- una traducción realizada en el país de presentación,
- un formato impreso o electrónico concreto.
Antes del encargo, pida confirmación a la autoridad receptora, preferiblemente por escrito, indicando quién hará la traducción, en qué país y con qué certificación.
Así evita una traducción correcta que no cumpla los requisitos formales del procedimiento.
Las traducciones oficiales se utilizan, entre otros, ante ayuntamientos, registros civiles, autoridades fiscales, tribunales, universidades, organismos de seguridad social y otros servicios públicos.
La aceptación final depende del procedimiento. Por ejemplo, pueden exigirse documentos distintos para:
- el traslado de la residencia fiscal,
- el reconocimiento de estudios o cualificaciones profesionales,
- la matrícula universitaria,
- la licencia de matrimonio,
- la inscripción de un nacimiento o matrimonio,
- un uso judicial o notarial,
- una contratación o un trámite de seguros.
En algunos casos, los documentos expedidos en otro Estado miembro de la UE pueden presentarse sin apostilla o acompañados de un formulario multilingüe estándar. Esto no significa que todo documento europeo quede automáticamente exento de traducción o legalización.
Según el procedimiento y el organismo receptor, pueden aceptarse traducciones de un funcionario autorizado de una autoridad consular griega o traducciones realizadas o certificadas por una embajada o un consulado.
Para ciertos procedimientos administrativos también se reconocen las traducciones de titulados del Departamento de Lenguas Extranjeras, Traducción e Interpretación de la Universidad Jónica.
La aceptación no es automática en todos los casos. Un organismo puede aplicar un marco específico o exigir un tipo concreto de certificación. Por eso conviene pedir confirmación por escrito a la autoridad competente antes de encargar la traducción.
El Código griego de la Abogacía establece que la labor del abogado incluye también la traducción de documentos desde y hacia una lengua extranjera.
Para que la traducción tenga plena validez ante un tribunal u otra autoridad, debe ir acompañada de una copia compulsada del documento traducido. El abogado debe además declarar que domina suficientemente la lengua de origen y la de destino.
Por tanto, la condición de abogado no basta por sí sola: deben cumplirse los requisitos del artículo 36 del Código de la Abogacía.
Si el documento va a utilizarse fuera de Grecia, compruebe además si la autoridad extranjera acepta la traducción de un abogado griego o exige un traductor acreditado según su propio sistema.
Grecia cuenta con un Registro de Traductores Acreditados del Ministerio de Asuntos Exteriores. Los traductores inscritos trabajan como autónomos y pueden traducir oficialmente documentos públicos y privados de una lengua extranjera al griego y viceversa.
Cada traducción oficial realizada en este marco se registra en el sistema de información correspondiente y recibe un número único. Puede buscar un traductor acreditado para el idioma que necesita a través del servicio oficial gov.gr.
En el caso de documentos públicos extranjeros, antes deben completarse los trámites de legalización necesarios: apostilla, legalización consular u otra, según el país de origen.
¿Cómo elegir la forma correcta de traducción?
Antes de encargar una traducción oficial, reúna cuatro datos básicos:
- ¿En qué país se expidió el original?
- ¿En qué país y ante qué organismo se presentará?
- ¿Se exige apostilla u otra legalización?
- ¿Qué tipo de traductor o certificación acepta el organismo?
Envíe siempre todas las páginas del documento, con los sellos, las firmas y la apostilla. Indique también su plazo y si necesita entrega impresa, electrónica o ambas.
Confirmar los requisitos a tiempo evita traducciones repetidas, legalizaciones adicionales y retrasos.
¿Necesita traducir documentos para una autoridad griega o extranjera? Envíe su documento a Translatable con el país y el organismo de presentación para una primera comprobación del idioma, la legibilidad y la integridad.

